¡Que nos inunden!

La semana pasada tuve la oportunidad de presentar, en Bolivia, mi último libro LA MAGIA Y EL MISTERIO DEL COMERCIO. Ahí me di cuenta de que una de las principales reacciones en contra de un posible TLC con EE.UU. –el presidente Morales dijo que no quería oír nada de eso– o cualquier tipo de apertura comercial, es la siguiente: “Si abrimos nuestros mercados, nos van a inundar de bienes y servicios de alta calidad y muy baratos, contra los cuales no podremos competir”. Ahora, dado que la riqueza generada con ciertos recursos, durante un período determinado, es la totalidad de los bienes y servicios (b&s) que se logra disponer para el consumo, la implicación de la queja es que “nos van a inundar de riqueza, y eso no lo queremos”.

Mi respuesta inmediata en cada charla, entrevista o intervención fue ¡albricias, que os inunden! pues de eso se trata. El objetivo de la actividad económica de un individuo o de un grupo de seres humanos (una sociedad) es obtener de sus recursos de producción la máxima cantidad de bienes y servicios (b&s) posible; que lo inunden a cambio de lo que él da. El taxista boliviano quiere que lo inunden de b&s por cada día o mes de salario que él da a cambio; lo mismo sucede con la maestra, el peón agrícola, el zapatero, el sastre, el vendedor ambulante: todos quieren ser inundados de b&s cuando entregan su salario; cuando van de compras.

En esto de la generación de riqueza, no se trata de competir con los gringos, como lo plantean muchos, sino de usar los recursos de la forma que crean la máxima cantidad de bienes y servicios; es decir, que originen la máxima riqueza posible. En lugar de competir con los gringos, se trata de aprovechar todas las ventajas que ellos (y otros) dan para así generar más riqueza para el bien de todos; se trata de maximizar el consumo de b&s logrado con una cantidad determinada de recursos. Hay que ser enfático en esto: no se trata de maximizar la producción de determinados bienes, sino su consumo. La competencia con los gringos debería consistir en ver quién consume más de todos los bienes, no quién produce más de algunos. Las cosas son al revés de cómo se plantean.
Las sociedades más pobres del planeta son aquellas que sufren de sequía de bienes y servicios; aquellas, que por utilizar mal sus recursos, no obtienen suficientes b&s. Ciertas sociedades africanas son pobres y padecen de hambrunas precisamente por no estar inundadas de b&s. Por otra parte, las sociedades más ricas del planeta, como los Estados Unidos, son aquellas inundadas de b&s de todas partes del mundo. 
Ahora, ¿cómo se hace rico el individuo o la sociedad? Pues, vendiendo caro y comprando barato. Los opuestos a las inundaciones quieren comprar caro, lo cual los obliga a vender barato. Todo al revés. El paroxismo de esta tontería es cuando el productor local gasta $500 para producir un bien que los gringos venden en $200, y que, de los $500 gastados, $400 se destinan a la compra de insumos en Estados Unidos.
 
 
DMS