POLLOS: UNA POLITICA INMORAL

El martes 6 de abril, el presidente de la Cámara Nacional de Avicultores, junto con el Ministro de Agricultura, Esteban Brenes, le solicitaron al embajador de los Estados Unidos, Thomas Dodd, agilizar los trámites con el fin de obtener, en el menor tiempo posible, los permisos para exportar pollo al mercado estadounidense. ¿Qué importancia tiene el hecho de que esos empresarios exporten pechugas de pollo, a buen precio, al mercado estadounidense? Aparte del gran beneficio para un puñado de empresas, el hecho resulta importante por los eventos que antecedieron a la solicitud, los cuales evidencian el mercantilismo salvaje (parafraseando a los anticapitalistas) que se practica en Costa Rica.

Mercantilismo industrial

La apertura del mercado estadounidense a la producción avícola nacional fue la condición que estableció este sector, en enero pasado, para permitir la reducción gradual de los exagerados aranceles que le sirve de protección. Según el acuerdo logrado entre los polleros y el gobierno, el arancel de las partes de pollo y muslo pasará de 200 por ciento a 150 por ciento en cinco semestres; el de las pechugas y el pollo entero, de 50 por ciento a 40 por ciento en forma inmediata; y el de las partes de pollo deshuesadas, de 258 por ciento a 60 por ciento en dos años y medio. ¡Inconcebible!

Los avicultores aseguran así el mercado nacional mientras se lanzan agresivamente en pos de otros mercados. Según el mal llamado tratado de libre comercio (TLC) entre Centroamérica y la República Dominicana (RD), firmado el año pasado, Costa Rica le exportará una cuota de pechugas de pollo de 1 170 Tm en 1999, la cual se incrementará paulatinamente hasta llegar a 2 070 Tm en el 2004. Estas exportaciones ingresarán a la RD como parte del contingente arancelario que ese país ha abierto para las pechugas de pollo, pagando solo la mitad del arancel que pagan otros países. Los avicultores estiman que lo negociado en ese TLC significa como mínimo $3 millones en pechugas enteras y un poco más que eso en las deshuesadas.

Empobrecimiento del Consumidor

Mientras los industriales conquistan otros mercados e incrementan sustancialmente sus ganancias, mantienen a los consumidores nacionales como rehenes, obligándolos a transferirles sumas astronómicas. Veamos. En el caso de las partes de pollo, el arancel negociado (150%) significa que los avicultores pueden cobrar hasta un 150 por ciento más por el pollo sin que haya importación. Así, cada vez que un consumidor compre ¢1 000 de pollo debe, además, entregar ¢1 500 adicionales a los avicultores, de los cuales, una sola empresa recibe ¢1 125. Nuestros cálculos más conservadores indican que, a raíz del arancel, los consumidores transfieren a los industriales avícolas unos ¢18 000 millones anuales actualmente, de los cuales, la empresa de marras recibe ¢13 500 millones. ¡Una inmoralidad!

Libre Comercio versus Mercantilismo

La riqueza que genera la producción e intercambio de bienes y servicios tiene dos componentes: las ganancias de los productores, llamadas por los economistas excedentes del productor (EP), y las ganancias de los consumidores, equivalentes a los excedentes del consumidor (EC). Esa riqueza (EP+EC) se maximiza cuando los grandes productores e industriales quedan totalmente libres para decidir qué producir y adónde venderlo; y los consumidores, libres para decidir qué consumir y de dónde obtenerlo. Es decir, cuando prevalece el libre comercio. El mercantilismo, en cambio, genera pobreza de dos maneras: primero, reduce (a veces hasta elimina) los EC; los transfiere a los grandes productores e industriales (ej. los ¢18 000 millones anuales). Segundo, reduce la producción de bienes y servicios, porque los recursos de producción son asignados a actividades en las cuales son menos productivas.

El libre comercio debe ser defendido por dos razones fundamentales: porque es un derecho humano y porque genera riqueza.

 
 
DMS