Neomercantilismo

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL): “China e India, que sumados contribuyen con más del 30% del producto interno bruto mundial, ofrecen a los países de América Latina y el Caribe mercados de gran potencialidad para sus productos de exportación, tanto de bienes como servicios, lo que ha sido poco explotado hasta ahora por la región”. Y destaca, en particular, el comercio con China, ya que las exportaciones a ese país superaron los $19.000 millones en el 2005. 

En julio, el presidente Arias, escribió: “Por 20 años el incremento de nuestras exportaciones y la atracción de inversión extranjera han sido una parte fundamental de nuestro modelo de desarrollo. Eso no debe cambiar.” Daniel Ortega, quien lidera las encuestas en Nicaragua, dice: “Mi gobierno aprovechará las oportunidades que nos abrió el DR-CAFTA y lo que no podamos vender ahí lo venderemos en América del Sur”. ¡Exportar, exportar, exportar! 

Si tomamos en cuenta el hecho de que la inversión extranjera es equivalente a exportaciones, puesto que con ella se pueden importar bienes y servicios (b&s), debemos concluir que los neo-mercantilistas, liderados por la CEPAL, se han quedado únicamente con la idea de los mercantilistas originales de que exportar –cualquier cosa y a cualquier costo– es favorable (porque las exportaciones generan empleo y bienestar), mientras que importar es contraproducente.

Ni la CEPAL ni el grueso de los políticos, analistas, economistas, columnistas y otras yerbas latinoamericanas han podido asimilar un concepto fundamental para el bienestar y desarrollo de la región: las exportaciones no son un fin en sí mismas; son solo un vehículo; el barco que trae lo que en realidad nos enriquece: las importaciones. Las exportaciones a China e India beneficiarán a los latinoamericanos solo si se obtiene a cambio grandes cantidades de bienes importados; solo si dichas exportaciones se traducen en más b&s para el consumo en comparación con los que había antes de la exportación.
 
¿Y las importaciones? Mal, muy mal. Al igual que los mercantilistas de los siglos XVI y XVII, cuyas políticas para incrementar la riqueza (amasar cantidades de oro y plata) y el poder de la Nación consistían en el estímulo de las exportaciones y el desaliento de las importaciones, la CEPAL y los neomercantilistas que gobiernan en Latinoamérica no creen en las importaciones. 
Aquí hay un craso error conceptual. Para que las exportaciones (incluida la inversión extranjera) generen empleo verdaderamente productivo –en Latinoamérica abunda el empleo improductivo y hasta destructivo– y riqueza, se debe satisfacer una condición (1) La importación de b&s debe ser absolutamente libre. Sin libre importación, los países (sus habitantes) terminan produciendo, exportando e importando los bienes equivocados; su estructura de exportación e importación no es la que genera la máxima riqueza para los habitantes.
 
 
DMS