¿Dumping?

Todos los seres humanos tenemos necesidades de consumo, las cuales podemos resolver únicamente de dos maneras: en autosuficiencia −cada persona utiliza su inteligencia, habilidades y medios naturales para producir, aisladamente, todo lo que necesita para vivir− o en cooperación con otros. El hombre resolvió esas necesidades en autosuficiencia hasta que descubrió el maravilloso principio de especialización e intercambio, según el cual, dos o más individuos pueden resolver mejor sus necesidades de consumo si, en vez de producir todo lo que desean consumir, cada uno dedica sus recursos a los bienes y servicios que produce mejor y luego los intercambia por aquellos que otros producen con facilidad. La aplicación generalizada de este principio da vida al sistema de especialización e intercambio (SE&I), una intrincada red de interrelaciones e interdependencias, en la cual, cada individuo produce pocos bienes y obtiene, para su consumo, todos los demás mediante el proceso de intercambio.

El SE&I tiene tres características que merecen ser destacadas: su motor es el consumo, hay una gran interdependencia entre individuos y trasciende cualquier noción de frontera política. Veamos la primera. La solución de necesidades de consumo es lo que mueve todo el sistema. Una actividad productiva genera riqueza (esta se define como la suma de todos los bienes y servicios que se logran disponer para el consumo) solo cuando su producto resuelve una necesidad de consumo, y cuanto mejor sea la solución (cuanto más barata), mayor es la riqueza generada. La esencia de la creación de riqueza y bienestar consiste en que cada individuo encuentre la mejor solución (la más barata) para sus necesidades de consumo, en cualquier parte del mundo. El limitar las opciones de solución de cada individuo a su provincia o país, para obtener cierta autosuficiencia, es retroceder hacía el punto de partida: la autosuficiencia. 

Sin embargo, eso es exactamente lo que hacen los gobernantes. Crean reglas del juego diseñadas expresamente para llevar a cabo esas limitaciones. Dentro de esta categoría, se encuentra el dumping, el cual no es más que otra medida comercial diseñada para impedir que las empresas y personas de un país tengan acceso a mejores soluciones para sus necesidades de consumo. Según la convención, existe dumping cuando una empresa del país B vende en el país A un producto a un precio por debajo de sus supuestos costos de producción. Cuando esto ocurre, las autoridades del país A imponen restricciones a la importación del bien de marras, aduciendo que existe una competencia desleal con los productores domésticos del mismo bien o uno similar. Como veremos en la próxima columna, este concepto de dumping carece de sentido económico, viola uno de los requisitos básicos para la creación de riqueza, es contrario a la buena gestión empresarial, invierte el concepto de lealtad, es corrupto y genera corrupción. 

 
 
DMS