¿Cuál balanza?

Hemos señalado que, a escala de país, las exportaciones tienen que ser iguales a las importaciones, en términos monetarios (Exp=Imp); sin embargo, hay flujos financieros y algunas deficiencias en la metodología estadística que alteran esa igualdad. Esta es la razón por la cual tiene más sentido la balanza de pagos (BP) que la balanza comercial (BC), aunque las dos son absolutamente irrelevantes. 

La BP es la diferencia entre el total de ingresos desde el exterior y el total de egresos desde el interior del país. Además de los provenientes de las exportaciones de bienes (la parte comercial), los ingresos incluyen la venta de servicios a extranjeros, tales como fletes marítimos, seguros y el albergue de turistas; los dividendos e intereses provenientes del exterior; el dinero de la venta, al exterior, de instrumentos financieros como bonos y acciones; los préstamos recibidos del exterior y los pagos de préstamos hechos a extranjeros. Igualmente, los egresos incluyen los gastos en importaciones (la parte comercial), la compra de servicios a extranjeros, dividendos e intereses pagados a ellos, remesas al exterior, ayuda gubernamental extranjera, compra de bonos y acciones en el extranjero, préstamos a extranjeros y el pago de préstamos hechos por ellos.
Por todo lo anterior, la balanza comercial, motivo de desvelo de periodistas y gobernantes, es un dato absolutamente inútil. Veamos un ejemplo. Si un josefino compra servicios de otro costarricense que vive a la orilla del río Sixaola (este hace de frontera entre Costa Rica y Panamá) por $100.000, y este utiliza el dinero para comprar acciones de la Cervecería Costarricense, no pasa nada; pero si compra servicios de un individuo que vive del lado panameño del río, y este compra las mismas acciones, se dispara la luz roja: en las cuentas del Banco Central aparece un déficit comercial de $100.000, pues el panameño no compró bienes o servicios. Esta tontería produce titulares en las primeras páginas de los periódicos. 
Inversión extranjera. Para los neomercantilistas, una BC positiva (Exp>Imp) y la inversión extranjera son la salvación de nuestros países. Por ejemplo, en julio, el presidente Arias escribió: “Por 20 años el incremento de nuestras exportaciones y la atracción de inversión extranjera han sido una parte fundamental de nuestro modelo de desarrollo. Eso no debe cambiar.” Pero, ¡atención!, la inversión extranjera (IE), al igual que las remesas, es equivalente a exportaciones (con ella se pueden importar bienes). Cuando ocurre la IE, si mantenemos todo lo demás constante, el resultado es: (Exp + IE = Imp). La IE crea un desequilibrio comercial (Imp>Exp). Este desequilibrio –los neomercantilistas lo llaman balanza comercial negativa– es lo natural en un país que, por sus condiciones (políticas y otras), atrae inversión extranjera; sin embargo, cuando los gobernantes ven el supuesto déficit, se alarman y recurren a los subsidios para incrementar las exportaciones. Al final, esos subsidios borran mucho o todo lo bueno de la inversión extranjera.

 
 
DMS