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¿Qué le conviene a Costa Rica?

Este es un cuento de nunca acabar. En los círculos políticos e intelectuales parece existir el consenso de que el gobierno, como política, debe proteger a los productores agrícolas mediante barreras a la importación, hasta que los países desarrollados (PD) eliminen los subsidios a sus productores y abran más sus mercados a los productos del Tercer Mundo. Pero, ¿es esto lo que le conviene al país? La respuesta sería que todo depende de lo que entendamos por Costa Rica o de quiénes representan esa abstracción.

Para los propósitos de este artículo, digamos que en Costa Rica habitan 3,8 millones de personas y que éstas se pueden agrupar de la siguiente manera: 3,3 millones de consumidores, no involucrados en la producción agrícola (CON); 470 000 campesinos que producen sólo parte de lo que comen (CMP), y 30 000 empresarios agrícolas que también merodean como políticos (CPE). Ahora, veamos lo que le conviene al país si lo equiparamos con cada uno de esos grupos.

Costa Rica es sólo CPE. Esto implica que la clase político-empresarial es Costa Rica. En este caso, a Costa Rica le conviene que los PD eliminen todos los subsidios a sus agricultores; que el gobierno cierre nuestras fronteras a la entrada de todo producto agrícola; que los empresarios agrícolas cobren lo máximo a los empobrecidos consumidores y que, además, exporten todo lo que puedan aun cuando no quede nada para dichos consumidores. Esta es la Política 1.

Costa Rica es sólo CON. El país está conformado únicamente por los 3,3 millones de consumidores netos. En este caso, lo conveniente es que los PD subsidien mucho a sus productores agrícolas y que nuestro país esté completamente abierto para así aprovechar dichas subvenciones. Esta es la Política 2.

Costa Rica es sólo CMP. Dado que los campesinos son más consumidores que productores, a ellos le convine exactamente lo mismo que a CON. De nada le serviría a un campesino que el frijol, maíz y arroz tengan precios altísimos si él sólo produce la mitad de lo que consume. La otra mitad le costaría un ojo de la cara. De ahí que cuando los campesinos son Costa Rica lo que al país le conviene es la Política 2.

Costa Rica somos todos (CON+CMP+CPE). En este caso, lo que le conviene al país es que cada uno de los tres grupos maximice su bienestar; es decir, que CON y CMP adquieran sus alimentos a los precios más bajos posible, y que CPE venda sus productos lo más caro posible. Este es un dilema que no se resuelve con la Política 1, la elegida por los políticos. La mejor forma de resolverlo sería con una política que incluya: abrir totalmente el mercado tico, pedir la continuación de los subsidios de los PD, y exigirles a estos países la apertura total de sus fronteras a los productos de CPE.

Una buena variante de esta política consiste en que el agricultor, voluntariamente, produzca madera en vez de ciertos alimentos y que el gobierno aproveche parte de los subsidios externos a dichos alimentos para pagarle por los servicios ambientales. Así, el agricultor tendría doble ingreso -el de la madera y el del servicio-; los pobres, alimento barato; y todos, mejor ambiente. Tome nota, Rolando Araya.

Inteligencia y moral. No se requiere la inteligencia de Einstein ni la sensibilidad de la Madre Teresa para darse cuenta del dilema que representa la política comercial agrícola. Ignorarlo, y plantear el proteccionismo o la eliminación de subsidios externos, como la política que le conviene al país, no requiere más masa gris que la del loro que me saluda todas las mañanas, ni más sensibilidad que la de un verdugo. Uno espera más de los que se empecinan en gobernar al país. ¿Podrán dar más?

 

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