"Qué difícil y peligroso es ponerse valiente
con unos asaltantes, sobre todo cuando son al mismo tiempo las
autoridades". Gabriel Zaid (LN/8/10/95)
¿Por qué los pobres se hacen cada vez más pobres y
los ricos, más ricos? Esta pregunta ha tenido las más variadas
respuestas, casi todas equivocadas. Estoy convencido de que el
empobrecimiento sucede porque los pobres son víctimas de una gran estafa,
montada, con su consentimiento, por la nefasta fusión del poder político
con el poder económico. Me explico.
La sociedad costarricense está dividida en
básicamente tres grupos: G, R, y P. El grupo G está
conformado por el Estado o las cúpulas del gobierno de turno (poder
político); el grupo R está conformado por los beneficiarios de
las acciones del gobierno: los favorecidos o privilegiados (poder
económico). La mayoría de los jerarcas del gobierno de turno pertenecen
también a este grupo. El grupo P está conformado por todos los
demás, es decir, por el grueso de la población, por los más pobres, por
los que pagan.
La gran estafa consiste en que el Gobierno (grupo G)
utiliza una serie de mecanismos legales, pero inmorales, para
transferirles a los Ricos una gran parte de las riquezas generadas
por los Pobres, condenando a este grupo a la pobreza perpetua.
Dentro de los mecanismos utilizados encontramos: los impuestos, la CCSS,
el Banco Popular, las pensiones especiales cargadas al presupuesto, los
aranceles (proteccionismo), los monopolios estatales, las leyes FODEA,
FNCA, los bancos y muchas otras empresas estatales, y la deuda interna.
¿Cómo operan estos mecanismos? Cada uno tiene su particularidad, pero,
en general, operan bajo el principio de tigre suelto contra burro
amarrado, donde el gobierno (grupo G) somete a los pobres (grupo P)
a los designios o caprichos de los ricos (grupo R). Por ejemplo,
mediante el proteccionismo, el gobierno obliga al Pueblo a comparar
solo lo que los del grupo R producen, permitiendo a estos últimos
cobrar lo que les da la gana por productos de tercera calidad; o, peor
aún, les obliga a comprar solo lo que el gobierno mismo vende (monopolios
estatales) y hace exactamente lo mismo. Para que quede más claro, veamos
en mayor detalle la operación de tres mecanismos específicos: ciertas
pensiones, la CCSS y la deuda interna.
Las pensiones no cotizadas. Aquí el gobierno crea
regímenes de pensiones con cargo al presupuesto nacional, a través de
los cuales los del grupo R reciben pensiones muy por encima de lo
que les corresponde según sus cotizaciones. En algunos casos, el descaro
no tiene límite. En estos, los beneficiarios no cotizan del todo durante
su vida como trabajador, y crean la ficción de cotizar al devolver un
porcentaje mínimo de cada cheque recibido. Es decir, un individuo de
estos recibe ¢300.000/mes, de allí le rebajan unos ¢20.000 y le quedan
¢280.000 como regalo o transferencia pura, pagada por el pueblo, por el
grupo P. ¿Qué les parece?
El esquema de la CCSS. La Caja obliga a casi todos
los costarricenses a pagar cuotas mensuales que suman varios miles de
millones de colones; y mientras este dinero no alcanza para camas,
medicinas y servicios para los del grupo P, la Caja es
"obligada" a comprar bonos del Estado, es decir, a transferir
miles de millones al gobierno, los cuales, a su vez, son transferidos al
grupo R a través de una serie de mecanismos establecidos para tal
fin: pensiones de lujo no cotizadas, sueldos de lujo, otros.
La deuda interna. Por sus características tan
"finas", esta es la estratagema que más me maravilla. Veamos
cómo opera. El gobierno (grupo G) le pide prestado a los ricos
(grupo R) para pagar los múltiples compromisos que tiene con
distintos miembros de ese mismo grupo R; es decir, el dinero del
préstamo es devuelto al grupo R a través de los mecanismos ya
citados (pensiones de lujo, etc.), pero el gobierno queda endeudado. Sí,
usted ya lo adivinó. Para pagar la deuda, el gobierno recurre
invariablemente al pueblo (grupo P), al cual le extrae el monto
adeudado, vía impuestos, y salda su cuenta con los ricos (grupo R).
¿Fino, verdad?). De esta forma el gobierno realiza una transferencia
neta, continua, de pobres a ricos, transferencia que aumenta cada día, ya
que cada vez que el gobierno recurre al grupo R para un préstamo,
las tasas de interés suben, lo que hace que suban las obligaciones de los
pobres para con los ricos. Si la deuda interna actual es de alrededor de
medio billón de colones, como se reporta, a una tasa de interés del 40%,
los más pobres (grupo P) podrían estar transfiriendo anualmente
unos ¢200.000 millones a los más ricos (grupo R), vía intereses
sobre una deuda que nunca adquirieron y de la cual nunca disfrutaron.
Ahora, no nos dejemos engañar. El hecho de que muchos
del grupo R paguen parte de algunas contribuciones, como las cuotas
de la CCSS, no cambia nada, puesto que reciben mucho más de lo que pagan.
Es solo parte del camuflaje para disimular la estafa. Lo mismo podemos
decir del hecho de que unos cuantos pobres reciban algunas transferencias,
puesto que además de ser migajas, provienen del mismo grupo P. Son
transferencias internas. Debo aclarar, eso sí, que las personas que ganan
su dinero honradamente y al margen de estos esquemas no están incluidas
en el grupo R.
Espero que con esta explicación quede más claro por
qué los ricos (grupo R) se hacen más ricos y los pobres (grupo P),
más pobres, y por qué pedir más intervención estatal para evitar que
los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres, es como pedir que
pongan más zorros a cuidar el gallinero cuando las gallinas empiezan a
desaparecer.
Rigoberto Stewart
La Nación, C.R., 24/1/96