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y regulaciones
¿Existen funciones propias del
Estado?
¿Estado o mercado? El tema se las trae.
Independientemente de cómo, dónde o entre quiénes se lleva a cabo su
discusión, en el 99 porciento de los casos se concluye que existen
funciones típicas del mercado y otras propias del Estado. Las diferencias
son de matices. En los extremos, unos abogan por dejarle casi todo al
mercado, mientras que otros prefieren mayor tamaño y fuerza del Estado.
Pero, ¿hay funciones naturales e inalienables del Estado? ¿Existe una
teoría coherente, consistente y bien desarrollada que explique por qué
hay funciones que son propias del Estado? En lo que sigue, pretendo dar
respuesta a estas preguntas. Empezaré por caracterizar tanto al Estado
como al mercado.
El Mercado. ¿Qué es un mercado? En su forma más
simple, un mercado está conformado por un ser humano que vende, otro que
compra, y ciertos arreglos institucionales y hasta físicos que facilitan
la transacción. Más académicamente, un mercado es cierta esfera o
espacio en el cual trabajan las fuerzas de la oferta y la demanda para
determinar o modificar precios cuando la propiedad de cierta cantidad de
bienes o servicios es transferida, y puede haber evidencia de ciertos
arreglos institucionales y físicos.
Fallas del Mercado. Según los expertos, el mercado
falla cuando no entrega la cantidad de bienes y servicios considerada como
el óptimo social, y esto ocurre cuando hay monopolios naturales,
externalidades y bienes públicos. Los monopolios maximizan sus
ganancias en puntos donde el precio es mayor y la cantidad es menor que el
óptimo social )el
que ocurriría en un mercado competitivo. Las externalidades son
beneficios y costos que surgen a raíz de la actividad económica de una
empresa o persona, pero que ésta no recibe esos beneficios o no paga esos
costos. Por ejemplo, si una empresa vierte deshechos en un río, afectando
a los de río abajo pero sin que le cueste, se dice que la empresa produce
más de lo socialmente óptimo, puesto que produciría menos si no pudiera
contaminar sin costos. Un bien público es aquel que al producirlo
no se puede excluir el consumo de los que no pagan; o aquel donde el
consumo de un agente económico no reduce la cantidad disponible para el
consumo de los demás. Por ejemplo, la producción de aire limpia o la
defensa nacional. Se alega que en estos casos, la empresa privada siempre
producirá menos que lo socialmente óptimo, justamente por no poder
cobrar a todos los que se benefician. Como solución a todas estas
"fallas del mercado", los economistas convencionales,
mentalmente perezosos, han propuesto la intervención del Estado, para
producir él mismo cuando los bienes son públicos, y regular las
empresas, en los otros casos. ¿Por qué el eufemismo de "mentalmente
perezosos"? Porque no han sido capaces de advertir que para que el
Estado cumpla bien ese rol de corregidor de las fallas del mercado )que
la sociedad alcance un punto pareto mejor a raíz de su
intervención)
se requiere que tenga características que jamás podrá tener. En
particular, es necesario (1) que el Estado sea completamente neutral; es
decir, que no tenga vida o intereses propios y que no pueda favorecer a
ningún grupo sobre otro; (2) que como empresario, provea sólo los bienes
estrictamente públicos (¿existen?); y (3) que no viole ningún derecho
individual de los ciudadanos, especialmente el derecho a la propiedad; lo
que implica, entre otros, que no exija impuestos. Estos requisitos son
incumplibles, al menos el primero y el tercero.
El Estado y sus Fallas
¿Qué es el Estado? Para los propósitos que nos
ocupan, hay dos definiciones de Estado. Desde el punto de vista de la
provisión de bienes y servicios, el Estado es una empresa que pertenece a
la clase política y que participa en el mercado como oferente de bienes y
servicios de cualquier tipo, pero no con las mismas reglas que existen
para todos, sino con reglas especiales, las que normalmente incluyen: (1)
la condición de monopolio (ICE, INS, RECOPE); y (2) en muchos
casos, el pago obligatorio, por adelantado, disociado de la
cantidad y calidad del servicio entregado (CCSS, policías, jueces). Lejos
de corregir las supuestas fallas del mercado, este Estado las exacerba.
Falla. Produce bienes que no son "públicos", crea monopolios
donde no los habría, limitando innecesariamente las opciones de los
ciudadanos, y viola el derecho de los individuos a disponer de su
propiedad según su conveniencia.
Desde el punto de vista de las regulaciones, el Estado
es un ente llamado a desempeñar el rol de árbitro en el gran juego del
mercado. El llamado a "ayudar" a crear y establecer, y hacer
cumplir las reglas del juego, las cuales han de ser claras, sencillas,
coherentes e iguales para todos. Pero, ¿qué ocurre en la práctica?
Falla. Uno, en lugar de ayudar en la creación de las reglas, el Estado
casi siempre las impone; además, tiende a sobrerregular, lo que
entorpece, en vez de facilitar, el funcionamiento de los mercados. Dos,
las reglas que establece no son ni claras ni sencillas ni coherentes ni
iguales para todos. Ya hemos señalado que establece reglas especiales
para sí cuando participa en el mercado, al igual que establece diferentes
reglas según los actores. Tres, permite que el cumplimiento de las reglas
varíe según el agente económico.
¿Por qué falla el Estado, y tan estrepitosamente?
Porque jamás podrá llenar los requisitos uno y tres antes apuntados.
Neutralidad. Lejos de estar conformado por seres extraterrestres,
eruditos, totalmente neutrales y desprovistos de intereses propios, el
Estado está conformado mayoritariamente por seres humanos, ávidos de
poder sobre la persona y la propiedad (dinero) de otros. El Estado no fue
"inventado" para corregir las fallas del marcado )esta
función le fue asignada después por la intelligentsia estatal)
o para el bienestar de la sociedad; surgió a raíz de las sangrientas
conquistas de tribus y pueblos, los cuales eran sometidos por los
vencedores y obligados a pagar tributos. Impuestos. Si, olvidando su raison
d' être, los gobernantes decidieran respetar el derecho a la
propiedad y no exigir impuestos, tendrían que obtener ingresos como todos
los demás: ofreciendo bienes y servicios, en competencia, y cobrando por
ellos. Pero esto equivaldría a la inexistencia del Estado.
Funciones del Estado
La pregunta resulta ineluctable: ¿Existen funciones
naturales e inalienables del Estado? La respuesta es un inequívoco no.
Todos los bienes y servicios que ahora produce ese conjunto de personas
llamado Estado pueden ser obtenidos por la sociedad de otra manera y a
costos infinitamente inferiores. Tan es así que por mil años, la Irlanda
céltica vivió dentro de un marco de ausencia total de una estructura o
aparato estatal; sin embargo, durante la mayor parte de ese milenio fue la
sociedad más avanzada de toda Europa Occidental. ¿Por qué, entonces,
encontramos al Estado haciendo tantas cosas y tan variadas? Porque cuando
uno es dueño de la legislatura, los jueces, la policía y, sobre todo,
las ametralladoras, puede asumir las funciones que le dé la gana;
además, encontrará una legión de "intelectuales" dispuestos a
justificar las funciones escogidas, utilizando argumentos espurios como el
de los bienes meritorios o los servicios estratégicos.
¿Cómo corregir, entonces, las fallas del mercado? A
raíz de los avances tecnológicos, los monopolios naturales
prácticamente ya no existen; las externalidades se solucionan con un
adecuado reconocimiento de los derechos a la propiedad (incluyendo los
derechos naturales del hombre), y los bienes públicos, casi extinguidos,
pueden ser provistos por la empresa privada (ejemplo, la televisión) o
por organizaciones privadas sin fines de lucro. En todo caso, resultaría
mil veces mejor vivir con las fallas del mercado que con las tropelías
del Estado.
Rigoberto Stewart
(El Financiero, CR 25/5/98)
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