Los delitos de todo tipo han aumentado alarmantemente durante los
últimos años. Por ejemplo, de 1983 a 1996, por cada cien mil habitantes,
la tasa global de delitos contra la vida pasó de 187 a 337, y la
violación aumentó de 12,4 a 24,1 (PNUD). Los demás delitos también se
multiplicaron. Y como si esto no bastara, la policía, en vez de velar por
la seguridad los ciudadanos, les hace competencia a los delincuentes. La
Nación del 26/6/98 señala que a raíz de ello se han formulado 4 013
denuncias internas de corrupción en estos últimos años.
Causas. Las causas de tanta delincuencia son múltiples y
complejas. Pero queremos destacar dos: (1) La gigantesca corrupción en
las altas esferas gubernamentales (Fodesaf, Fodea, Aviación Civil, Banco
Anglo, etc.), que le transmite al ciudadano que robar es moralmente
aceptable; y (2) el constreñimiento de la economía por parte de los
gobernantes, para beneficiar sólo a la clase político/empresarial. Esta
reducción de oportunidades para ocuparse en actividades económicas
genuinas induce a la delincuencia.
Defensa. Los ciudadanos decentes quieren vivir en un clima de
mayor seguridad; necesitan protección contra el hampa. Pero esta
protección no la puede brindar el Estado más allá de ciertos límites,
aun si quisiera. Por esta razón, la seguridad es cosa de todos. En
primera instancia, cada individuo debe procurar su propia seguridad. Esta
es su responsabilidad y también su derecho. Sin embargo, este gobierno
pretende anular este derecho y entregar a la ciudadanía en bandeja a los
delincuentes, privados y oficiales.
Seguridad Privada. Primero fue la seguridad privada. Esta fue
atacada duramente por el gobierno con un proyecto de ley que exigía
tantos requisitos para ser un guarda privado que prácticamente prohibía
la actividad. Entre otros, el gobierno exigía que el individuo tuviera la
nacionalidad costarricense (claramente discriminatorio) y un alto nivel
académico, y que además pasara un examen psicológico y otro de manejo
de armas. Lo curioso es que la misma policía del gobierno no reúne estos
requisitos. La exministra de Seguridad, Laura Chinchilla, señaló en
noviembre pasado que, por razones de cuota política, el gobierno
"reclutó a más de 600 policías que no cumplen los requisitos
mínimos para aspirar al ingreso a la carrera policial". Todo esto
implica inseguridad por todos lados: ¡no protegen ni dejan al individuo
protegerse!
Seguridad Individual. El nuevo ataque se dirige contra una
medida, quizá la mejor, que el individuo pueda tomar para su defensa
personal: portar un arma. En un acto de inmensa insensatez, el gobierno
pide entregar las armas, le exige a todos un permiso para portar armas
(permiso que puede ser costoso y también denegado) y amenaza con cárcel
de uno a cinco años al que porte un arma sin permiso.
La tesis del gobierno es que la proliferación de armas es la causa de
la delincuencia. Pero está muy equivocado. Ricardo Guardia señaló hace
poco en La Nación (15/11/98, P.14A) que un enjundioso estudio del
profesor John R. Lott, de la Universidad de Chicago, en 31 estados durante
1977-92, concluyó que en los condados en los cuales permitieron portar
revólveres y pistolas, "se redujeron los asesinatos en 8,5%, las
violaciones en un 58% (los violadores les temen a las mujeres armadas),
los asaltos a mano armado en un 7% y los robos en un 3%. Durante el
período estudiado se evitaron 1 570 asesinatos, 4 177 violaciones, 60 000
asaltos a mano armada y 12 000 robos.
El ciudadano indefenso (burro amarrado). Ante esos resultados y
el hecho de que la autodefensa es un derecho natural inalienable, nos
parece increíble que el mismo gobierno nos amenace con cárcel por portar
un arma para defenderse. Esto pone al ciudadano entre la espada y la
pared: si se arma, lo encarcelan; si no, lo asaltan o asesinan.
El delincuente (tigre suelto). Resulta obvio que el delincuente
ni va a entregar sus armas ni solicitará un permiso. Esto implica que con
una población desarmada y hasta atacada por la misma policía, el
delincuente quedará como tigre suelto para hacer de nosotros lo que
quiera. Todo parece indicar que el gobierno se alía con los criminales
para hacernos la vida imposible.