El jueves 27 de abril, La Nación nos informó de que los “representantes
sindicales, ambientalistas y pastorales rechazan la discusión de una
posible apertura de los servicios de energía y telecomunicaciones en la
comisión legislativa especial mixta, que (...) estudiará el tema de la
transformación del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE)”. Esta
postura es inmoral por cuanto viola importantes derechos individuales;
además, constituye una locura desde el punto de vista económico. Pasemos
al análisis.El Problema: Monopolización de Mercados
Cuando en un mercado participa una sola persona, empresa o entidad como
vendedor de un bien o servicio, se dice que ese vendedor tiene (¿o es?)
un monopolio. Si el vendedor es el Estado, entonces el monopolio es
estatal. En Costa Rica, los monopolios estatales más conocidos son el
ICE, el INS, RECOPE y FANAL. Cuando en un mercado se da un monopolio sin
ninguna intervención estatal (como los aranceles, cuotas, prohibiciones,
etc.), se aduce que el monopolio es natural; cuando se da porque el Estado
impide la competencia, se dice que es un monopolio creado por ley; es
artificial, si se quiere. Esta distinción es muy importante, pues los
verdaderos monopolios naturales no presentan vicios de inmoralidad ni
problemas de eficiencia económica (los economistas contrarios a la
escuela austriaca dirían algo distinto) como sí los presentan los
estatales.
Aspecto moral. A través de los monopolios estatales, los gobernantes
realizan una doble violación de la libertad económica (un derecho
humano) de los ciudadanos. Primero, se le prohíbe al individuo su
participación en el mercado como proveedor del bien; se infringe su
derecho a brindar servicios a sus conciudadanos (esto por sí solo es
perverso); se le impide una acción que es vital tanto para la prosperidad
como para la convivencia pacífica. Segundo, se le impide a la población
aprovisionarse del bien o servicio de otra fuente que no sea el monopolio,
negándole así el derecho a la elección, un aspecto medular de cualquier
sistema "democrático" decente. Sólo un déspota o desalmado es
capaz de negarle a otro ser humano esos derechos. No obstante, en Costa
Rica estas violaciones ocurren cotidianamente y, según el sector social
de la comisión, continuarán.
Aspecto económico. La monopolización de cualquier mercado por parte
del Estado ocasiona grandes costos económicos, tanto a la sociedad
(entera) como a sus miembros individuales. Estos costos se originan de
tres maneras: (1) los monopolios brindan servicios que son inferiores, en
cantidad y calidad, a los brindados por empresas sin ese poder; (2) cobran
precios más elevados de los que cobran las empresas no monopólicas, y
(3) absorben recursos económicos que el gobierno debería invertir en
rubros socialmente más productivos, tales como infraestructura y
servicios de salud, educación y seguridad ciudadana.
Los servicios telefónicos constituyen un buen ejemplo de los dos
primeros costos. En telefonía se reporta un déficit de entre 70 000 y
150 000 líneas, las tarifas internacionales han estado hasta un 60
porciento más altas que en EUA, el derecho a una línea telefónica
osciló por mucho tiempo entre US$500 y US$900 (comparados con US$12 en
otros países), y tardan de dos a cinco años para entregarla (un día en
otros países). Según una evaluación de la ARESEP, el 50 porciento de
las llamadas desde teléfonos celulares no se completa. Del total que se
hacen entre sí los 140 136 abonados de telefonía celular, sólo el 34
porciento termina en una conversación. En el 66 por ciento de los casos
los intentos son en vano.
Apertura: Solución para el Problema
La apertura del mercado constituye la solución tanto para el problema
moral como para el económico. El moral. Al permitir la participación de
cualquier ciudadano como proveedor del servicio y al no limitarle a la
población las opciones que se puedan crear, se dejan de violar los
derechos de los ciudadanos. Desaparece el problema moral.
El problema económico. No debemos olvidar que para la sociedad como un
todo, el gran negocio no lo constituye la empresa como tal o sus ganancias
, sino el servicio que se recibe y, desde esta perspectiva, no importa
quién sea el servidor -puede ser privado o público, nacional o
extranjero. A través del servicio, una línea telefónica puede generarle
a la sociedad beneficios 50 o 100 veces su costo inicial. ¿Cómo?
Facilitando la comunicación: evitando viajes innecesarios, posibilitando
negocios, salvando vidas, etc.
La apertura soluciona el problema económico creado por los monopolios
estatales porque estimula el incremento en la cantidad y calidad del
servicio y provoca la reducción de los precios. Hay más. Al permitir la
inversión privada, la apertura reduce el problema de la absorción de
recursos por parte de la empresa estatal. Tiene, asimismo, la bondad de
facilitar importantes transferencias de tecnología.
En suma, la apertura genera riqueza para todos. No nos podemos dar el
lujo de no abrir los mercados que el Estado actualmente monopoliza. No es
aceptable ni recomendable.
10/5/2000