En su revisada teoría de la elección del consumidor (consumer
choice), el profesor Gary S. Becker, premio Nobel de Economía en
1992, postula que los individuos tienen un orden de preferencias para
bienes básicos (él los llama commodities) y que los hogares o
unidades familiares combinan bienes adquiridos en el mercado con su propio
tiempo y otros insumos para producir dichos commodities, según
una función de producción (household production function). La
producción de un almuerzo, por ejemplo, puede requerir insumos como:
arroz, frijoles, carne, lechuga, tomate, tiempo para comprar esos bienes y
para preparar el alimento, ollas, electricidad, etcétera. Esta revisión
de la teoría abandona la separación tradicional entre producción y
consumo: convierte a las unidades familiares en productores y
consumidores, simultáneamente.
Cada integrante de la unidad familiar tiene una restricción de tiempo:
las 24 horas del día. Una hora dedicada al mercado de trabajo remunerado
será una hora menos para dedicar a otras actividades o al ocio.
Igualmente, la compra de productos en el mercado no podrá exceder el
ingreso de la unidad, equivalente a las horas trabajadas en el mercado
multiplicado por el pago por hora, más otros ingresos. Cualquier
incremento en el precio de los artículos utilizados para producir los
bienes básicos provocará una menor producción de éstos. Igualmente,
cada incremento en el ingreso total de la unidad tendrá el efecto de
incrementar la producción y el consumo de bienes básicos.
Unidades productoras de bienestar
(UPB). Siguiendo esta idea
genial del profesor Becker de que todos somos productores y todos estamos
en el difícil negocio de agenciarnos la vida, postulamos que cada hogar
costarricense constituye una unidad de producción de bienestar (UPB).
Así, la producción ya no se circunscribe a los empresarios industriales,
agrícolas o proveedores de servicios, sino que pulperos, trabajadores
informales, dueños de ventas en el mercado, futbolistas, periodistas,
campesinos, oficinistas, médicos... todos encabezan o forman parte de una
unidad de producción familiar; son productores.
¿Cómo se produce el bien superior llamado bienestar? Se logra por
medio del “consumo” de bienes básicos: salud, educación, techo,
esparcimiento y alimento espiritual (puede haber otros), los cuales son
producidos por las UPB al combinar artículos obtenidos en el mercado con
su tiempo y otros insumos. Para producir salud, por ejemplo, las
UPB combinan cuidados médicos, ejercicios y una buena nutrición con agua
potable y ambiente limpio, según su función de producción. A su vez,
una buena nutrición se logra con el acceso a alimentos baratos, variados
y de alta calidad. Es decir, alimentos, agua, ejercicios, cuidados
médicos y tiempo, son insumos que utilizan las UPB para producir
bienestar vía salud. De igual manera podríamos confeccionar una lista de
los insumos empleados por las UPB para producir bienestar vía educación,
techo, esparcimiento y alimento espiritual.
Interrelación entre productores.
Existe una relación de
jerarquía entre los productores de distintos bienes intermedios que, en
cada caso, constituyen insumos de producción de otros bienes hasta llegar
al bien final: el bienestar. Así tenemos, por ejemplo, que ciertas
empresas producen hierro, acero, fibra, llantas .... Otras, utilizan estos
productos como insumos para producir maquinaria agrícola; los
agricultores utilizan esta maquinaria (junto con otros insumos) en la
producción de arroz, maíz, frijol, carne. Por otra parte, existen
empresas que producen automóviles, servicios telefónicos, seguros,
servicios bancarios, etcétera. Y por último están las UPB, las cuales
combinan estos servicios con los productos agrícolas y otro sin fin de
insumos para producir salud, techo, educación, esparcimiento; es decir,
bienestar.
Efecto de políticas intervencionistas. Resulta evidente que
cualquier política o intervención gubernamental que encarezca los
insumos utilizados por los productores de bienestar, disminuirá su
producción y, como consecuencia, reducirá el bienestar familiar. Tomemos
como ejemplo el proteccionismo agropecuario -el efecto del proteccionismo
industrial y los monopolios estatales es igual.
Para producir un bien intermedio como arroz, carne o lácteos, los
agricultores usan fertilizantes, tractores, alimentos concentrados y otros
insumos. Cuanto más se encarecen esos insumos, más se incrementan los
costos de producción y menos producción de arroz, carne o lácteos se
obtiene. Esta es la razón por la cual los productores agrícolas han
luchado para que se eliminen los aranceles que pesan sobre algunos insumos
agrícolas y se subsidien muchos de estos insumos. Sin embargo, la
protección que ellos demandan para sus productos encarece los alimentos
que emplean las UPB en calidad de insumos para producir bienestar y, por
tanto, tiene el efecto de reducir la producción de este bien supremo.
Igual que los agricultores, las UPB tienen todo el derecho y la autoridad
moral para demandar que se eliminen los aranceles que pesan sobre los
insumos de producción que ellas utilizan: papa, arroz, frijol, carnes,
lácteos y un largo etcétera, y que se les permita aprovechar todas las
oportunidades que ofrece el mercado internacional, para así producir
mayor bienestar.
Conclusión. El profesor Becker nos ofrece una herramienta sencilla
y clara que nos permite entender por qué la protección de industriales,
productores agrícolas y otros grupos, además de inmoral e insensato,
perjudica al ciudadano común, condenándolo a la pobreza y hasta la
miseria. Una vez más nuestros “sabios” gobernantes quedan al desnudo:
insisten en proteger al productor equivocado. ¿Pero qué es el
subdesarrollo sino una profunda carencia mental, una perpetua
equivocación de los “doctos jerarcas”, autodesignados para dirigir
hasta los mínimos aspectos de nuestras vidas?
Rigoberto Stewart
(El Financiero, C.R., 14/8/00)