¡Qué bárbaro! Uno hubiera esperado esta manifestación de una
persona corrupta y sin educación universitaria o conocimientos de
economía, pero no de don Fernando.
Riqueza de las naciones. La posición de los mercantilistas fue
muy criticada por los economistas clásicos, quienes comprendieron que la
riqueza de las naciones no está en acumular oro sino en la
especialización y el intercambio, que permite aumentar la cantidad de
bienes y servicios que consumen todos los involucrados. Pero nótese que
intercambio significa vender y comprar. Si no se compra, no se logra la
riqueza. En el caso extremo podemos imaginar los cadáveres de una legión
de idiotas, muertos por inanición, apiñados sobre el montón de oro que
acumularon al exportar absolutamente todo lo que tenían e importar nada.
En un mundo de muchos países, el intercambio no tiene que ser un quid
pro quo. Los ticos podemos comprar bienes colombianos sin que ellos
adquieran bienes ticos, porque se compensa cuando otros compran bienes
costarricenses sin que nosotros les compremos nada.
Las UPB y modelos de sociedad. Siguiendo la idea del premio
Nobel de Economía Gary Becker, postulamos que cada hogar costarricense
constituye una unidad de producción de bienestar (UPB) y que el
bienestar se logra por medio del “consumo” de bienes básicos: salud,
educación, techo, esparcimiento y alimento espiritual. Las UPB producen
cada uno de estos bienes básicos mediante la combinación de productos
obtenidos en el mercado (arroz, carnes, verduras, bebidas, madera,
servicios telefónicos y muchos más), el tiempo propio de la unidad y
otros insumos.
Para demostrar la inmoralidad del mercantilismo y cómo éste crea
pobreza para la mayoría, dividamos a la sociedad en dos grandes grupos:
los productores corrientes (PC) -este grupo engloba a los empresarios
agrícolas e industriales y a la clase política, pero no a los
trabajadores- y las UPB. Ahora postulamos dos modelos de sociedad: uno
basado en los derechos individuales (MDI) y uno colectivista (MC). En el
MDI, todos los grupos (e individuos) tienen el mismo valor, y el objetivo
de la política comercial es maximizar el bienestar de la sociedad (BS)
-el cual equivale a la suma del bienestar de todos los grupos-, sujeto a
la restricción de que todos son iguales ante la ley: tienen los mismos
derechos. Por ejemplo, los PC tienen el derecho de exportar para
aprovechar los precios elevados en el exterior; las UPB tienen el derecho
de importar para aprovechar los precios bajos que se presenten en el
mercado internacional. Además, como todos tienen iguales derechos, no es
aceptable quitarles dinero a las UPB para entregárselo a los PC.
En el Modelo Colectivista no hay igualdad ante la ley: los
grupos no tienen los mismos derechos ni valen lo mismo. En realidad, sólo
lo empresarios y los políticos (PC) tienen valor y derechos. Las UPB no
valen absolutamente nada y su bienestar no contribuye en absoluto al BS.
En este modelo, el objetivo de la política comercial es obtener el BS
máximo, sólo que ahora eso es equivalente a maximizar el bienestar de
sólo PC. El mercantilismo de don Fernando es una expresión de este
modelo: los empresarios exportan libremente, pero las UPB no pueden
importar de la misma manera. Ellos venden, pero a las UPB no se les
permite comprar.
En este modelo sí es aceptable quitarles recursos a las UPB -mediante
impuestos- y trasladarlos a PC por medio de mecanismos como los CAT,
porque esta acción contribuye a incrementar el bienestar de PC, el único
bienestar que cuenta. ¿Cómo pretenden que las UPB dejen de ser pobres si
el modelo está diseñado para saquearlas y empobrecerlas? Don Fernando
nos debe una explicación.
Rigoberto Stewart
(La República, C.R., 11/7/00)