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¡Qué bárbaro, don Fernando!

“El mercantilismo es una serie de ideas y de políticas económicas establecidas en Inglaterra y Francia durante el siglo XVII, acompañando el surgimiento del capitalismo comercial. Los mercantilistas enfatizaban la importancia del intercambio y el comercio como la fuente de la riqueza de la nación, e impulsaron políticas para incrementar la riqueza (amasar cantidades de oro) y el poder de la nación mediante el estímulo de la exportación y el desaliento de la importación” (Harper Collins Dictionary: Economics). A pesar de que las condiciones del siglo XVII que facilitaron esta errónea creencia han cambiado sustancialmente, todavía hoy, en los albores del sigo XXI, en estos lares se sigue pensado igual. Una muestra es lo que escribió el Dr. Fernando Naranjo, economista y exministro de hacienda:

(...) no se justifica, en los momentos actuales, un tratado de libre comercio con esa nación, tal como fue anunciado recientemente. Nuestras exportaciones a Colombia han sido ínfimas durante los últimos años: $16 millones en 1995 y $14 millones en 1999. No creo que un TLC aumente mucho nuestras ventas a ese país.

Colombia (...) es un país que no tendrá capacidad de importar montos significativos de productos costarricenses en los próximos años. Por el contrario, sería de suponer que más bien los empresarios colombianos desearían exportar a Costa Rica bienes a precios bajos, factor que iría en detrimento de los productores locales. La República, 5/6/00

¡Qué bárbaro! Uno hubiera esperado esta manifestación de una persona corrupta y sin educación universitaria o conocimientos de economía, pero no de don Fernando.

Riqueza de las naciones. La posición de los mercantilistas fue muy criticada por los economistas clásicos, quienes comprendieron que la riqueza de las naciones no está en acumular oro sino en la especialización y el intercambio, que permite aumentar la cantidad de bienes y servicios que consumen todos los involucrados. Pero nótese que intercambio significa vender y comprar. Si no se compra, no se logra la riqueza. En el caso extremo podemos imaginar los cadáveres de una legión de idiotas, muertos por inanición, apiñados sobre el montón de oro que acumularon al exportar absolutamente todo lo que tenían e importar nada. En un mundo de muchos países, el intercambio no tiene que ser un quid pro quo. Los ticos podemos comprar bienes colombianos sin que ellos adquieran bienes ticos, porque se compensa cuando otros compran bienes costarricenses sin que nosotros les compremos nada.

Las UPB y modelos de sociedad. Siguiendo la idea del premio Nobel de Economía Gary Becker, postulamos que cada hogar costarricense constituye una unidad de producción de bienestar (UPB) y que el bienestar se logra por medio del “consumo” de bienes básicos: salud, educación, techo, esparcimiento y alimento espiritual. Las UPB producen cada uno de estos bienes básicos mediante la combinación de productos obtenidos en el mercado (arroz, carnes, verduras, bebidas, madera, servicios telefónicos y muchos más), el tiempo propio de la unidad y otros insumos.

Para demostrar la inmoralidad del mercantilismo y cómo éste crea pobreza para la mayoría, dividamos a la sociedad en dos grandes grupos: los productores corrientes (PC) -este grupo engloba a los empresarios agrícolas e industriales y a la clase política, pero no a los trabajadores- y las UPB. Ahora postulamos dos modelos de sociedad: uno basado en los derechos individuales (MDI) y uno colectivista (MC). En el MDI, todos los grupos (e individuos) tienen el mismo valor, y el objetivo de la política comercial es maximizar el bienestar de la sociedad (BS) -el cual equivale a la suma del bienestar de todos los grupos-, sujeto a la restricción de que todos son iguales ante la ley: tienen los mismos derechos. Por ejemplo, los PC tienen el derecho de exportar para aprovechar los precios elevados en el exterior; las UPB tienen el derecho de importar para aprovechar los precios bajos que se presenten en el mercado internacional. Además, como todos tienen iguales derechos, no es aceptable quitarles dinero a las UPB para entregárselo a los PC.

En el Modelo Colectivista no hay igualdad ante la ley: los grupos no tienen los mismos derechos ni valen lo mismo. En realidad, sólo lo empresarios y los políticos (PC) tienen valor y derechos. Las UPB no valen absolutamente nada y su bienestar no contribuye en absoluto al BS. En este modelo, el objetivo de la política comercial es obtener el BS máximo, sólo que ahora eso es equivalente a maximizar el bienestar de sólo PC. El mercantilismo de don Fernando es una expresión de este modelo: los empresarios exportan libremente, pero las UPB no pueden importar de la misma manera. Ellos venden, pero a las UPB no se les permite comprar.

En este modelo sí es aceptable quitarles recursos a las UPB -mediante impuestos- y trasladarlos a PC por medio de mecanismos como los CAT, porque esta acción contribuye a incrementar el bienestar de PC, el único bienestar que cuenta. ¿Cómo pretenden que las UPB dejen de ser pobres si el modelo está diseñado para saquearlas y empobrecerlas? Don Fernando nos debe una explicación.

Rigoberto Stewart
(La República, C.R., 11/7/00)

 

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